06 diciembre 2008

cocinando con cariño y esperando...


Me siento frente a la página en blanco, como frente a una pared que hay que pintar y lo primero que tengo que decidir es el color. Me imagino frente a la cazuela de la vida y pensando en qué platos prepararé para esa cena especial que es nuestra vida, para esa cena en cuya preparación volcamos toda nuestra energía, toda nuestra ilusión y temblamos mientras van llegando los invitados y respiramos solo cuando escuchamos las palabras mágicas, ¡Qué rico! ¿Qué bien lo has preparado!
Ahora, frente al papel blanco, como frente a la pared que hay que pintar, actúo igual, escojo las palabras y las frases como si fueran ingredientes de un buen plato, verbos y adjetivos con fundamento, sustantivos con olores que alimentan, los mezclo con mimo y los aromatizo con muy poquita pimienta… y me siento a esperar vuestra respuesta… nervioso.

Vamos a preparar un plato de verduras con pescado fresco. Una buena ocasión para invitar a alguien muy especial. Ponemos un montón de cariño, escogemos las verduras, frescas, las troceamos, las ponemos con un chorretón de aceite y con sal para que se vayan pochando, mezclamos colores y olores mientras vamos sonriendo y disfrutando en su preparación. Cogemos el pescado fresco y lo troceamos en cuadrados, lo pasamos por tempura y lo freímos en aceite muy caliente. Colocamos los trozos sobre una base de verduras y los servimos con un buen vino blanco fermentado en barrica. Nos sentamos y esperamos las palabras mágicas y una gran sonrisa.

Espero que la semana os dé ocasión de preparar algún plato especial, sea para otra persona y, si no, para vosotros y vosotras mismas. Un abrazo de cocinero con las manos sucias de pintura.
En la foto, una verdura que, además, es un genial ejemplo de fractal.

30 noviembre 2008




Mirarme en tus ojos
perderme en las aguas revueltas
de tu mirada emocionada

sentirme en tus manos
mecerme en la piel
de tu cuerpo enardecido

hundirme en tu boca
calmarme en el abrazo
de tu piel enamorada

lo imposible
lo inasible
lo inaudible
todo ello lo siento
al cerrar los ojos y ver
por fin
ver mi sentir acogido a sagrado
mientras mis manos tratan
de encontrarte en la espiral
inmenso fractal secreto
de nuestros ojos entrelazados

la belleza
la ternura
la canción
de tus manos enlazadas
sobre la piel
de tus labios apuntando
nuevas palabras sanadoras
de tu cuerpo entonando
canciones acompasadas
al ritmo de lo sentido

mil sentidos
no serían suficientes
mil años no bastarán
para saciar lo que siento


mil años…
no esperemos…

La primera imagen es un fractal y la segunda la dejo a vuestra imaginación.

23 noviembre 2008

La importancia de mantener los ojos abiertos

Estuve viendo la exposición de Sorolla con los cuadros que pintó para la Hispanic Society de Nueva York. No soy ningún entendido en pintura, pero aprecio los colores y la luz y me gustó pasear entre los paisajes pintados en los cuadros, pero lo que más asombró mi razón aquella mañana fue descubrir cómo había ido seleccionando qué paisajes, qué personajes, qué motivos elegir para representar cada región (el encargo era representar diferentes regiones del estado español).

Me llamó especialmente, por conocerlas, los cuadros que había elegido para Navarra, Aragón, País Vasco y Cataluña. En todos ellos huye de lo tópico, tiene los ojos muy abiertos y encuentra, dentro de esa mirada de finales del XIX, que todavía idealiza la realidad al pintarla, gestos y personas muy reales. Las caras de los navarros me las puedo encontrar hoy si paseo por Isaba, Roncal o el Baztán. La agricultura de Aragón casi la he conocido yo de niño bien avanzado el siglo XX. Para pintar Gipuzcoa plantea el tema de los bolos y el monte cerca del mar. En Cataluña hemos paseado por docenas de pinares que podrían ser el del cuadro…

Me maravilló la capacidad y la importancia de mantener los ojos abiertos, críticos a que no se queden en lo típico que cada región nos muestra o nos trata de vender. Se encendieron todas las luces de mi ansia viajera y ensoñaron mis neuronas viajes repetidos con otros ojos.

Además, la compañía fue un lujo que añadió unos ojos preciosos a esta mirada de disfrute del arte y de la vida de otras personas.
Un abrazo para esta semana lluviosa de noviembre

15 noviembre 2008

prometida comida de otoño

Es de suponer que quedarse en el calor del hogar, con un buen libro y un buen vino para acompañar la tarde, no nos quitará tiempo para preparar una buena cena o comida de otoño:

Para empezar vamos a preparar un REVUELTO DE SETAS, AJOS TIERNOS Y GAMBAS:

Sabemos Que en esta época tenemos a nuestra disposición varios tipos de setas, cualquiera vale, depende del gusto y del bolsillo. Las hacemos un poco en la sartén con aceite y ajo. Retiramos agua si han soltado mucha y añadimos las gambas y los ajos tiernos, dejando que se hagan un poco más. Rompemos unos huevos sobre ellos (depende de la cantidad y de si nos gusta más jugoso o más seco) y servimos en el momento.

Antes habremos hecho y dejado en el horno calentando el PESCADO FRESCO SOBRE BASE DE PATATA:

Aprovechamos la espina y la cabeza del pescado para hacer un fumet con una zanahoria, media cebolla y un trozo de puerro. Cortamos la patata en láminas finas y las colocamos sobre una cazuela con un chorretón de aceite, añadimos sal, perejil y agua del fumet y dejamos que se haga unos veinte minutos, añadiendo agua y sal según se vaya evaporando.
Cuando vemos que ya está casi hecha, colocamos el pescado sin piel sobre la patata, salamos un poco y tapamos la cazuela dejando que se haga unos minutos (según la dureza del pescado). Seguro que la patata está tan rica o más que el pescado.

Para postre cortamos QUESO CURADO EN TROZOS, MEMBRILLO Y NUECES, es un buen postre de otoño.

Supongo que bien acompañado con el vino que antes hemos citado, sólo me falta desearos que la compañía culmine este cuadro culinario de otoño.
Un abrazo y os remito a las preciosas fotos de otoño de mi amigo Joan en su blog, del cual he tomado la que encabeza este menú.
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Un abrazo de mil colores.

10 noviembre 2008

un pequeño descanso

De vez en cuando, es bueno, o a mí me vienen bien, retirarme un tanto del agitado correr de lo cotidiano, pausar otro tanto la velocidad de mis pensamientos y, paseando por el otoño de mil colores que nos viste este noviembre luminoso a veces, dejar que las emociones resbalen por mi piel, que surjan desde las entrañas y me emborrachen mientras los ojos no dan a vasto a recoger tanto color y tanto contraste maravilloso.


Dejo que las palabras surjan como las emociones, sin control y van dejando surcos emocionados en el papel:


vaivén de olas
vienen y van,
golpean mi piel
no consigo retener
su fuerza con mi mirada


van y vienen
refrescan la vida
a veces destruyen
lo que fuimos, lo que hicimos,
otras veces moldean
caprichosas formas en el paisaje

vienen y van
sin tiempo, sin prisa
intento pintarlas en mis versos
inquieto, no consigo plasmar
su fuerza con los colores
de mis palabras.


son emociones
me alimentan, me moldean
dan forma a mis avatares
pero mi mano inexperta
de pintor de poemas
con palabras de colores,
salta inquieta mientras trata
de plasmar en el lienzo de la vida
una sola emoción


vienen y van
saltan a mi alrededor


¿dónde se esconden
las palabras que me faltan
para expresar lo que siento?


van y vienen
no consigo retenerlas
son olas emocionadas.


El menú de otoño esperará unos días, que tenemos días para encontrarnos despacio en torno a una mesa. Un abrazo que perdure nientras el otoño nos sigue vistiendo de elegancia.

02 noviembre 2008

lluvia otoñal, sueños de colores



La lluvia otoñal ha teñido de tristeza la mañana.
La gente se ha refugiado en sus casas y la calle aparece triste sin gentes que le sonrían o niños que corran por sus baldosas. La música contrapone en mi alma tonadas alegres que refugian los recuerdos y los sueños.
La palabras van desgranando sus esencias sobre el papel. El piano deja caer sus notas como hojas de un otoño colorido y mi mente se va cubriendo de tonos otoñales iluminados por el sol de mis sueños, en oposición a la oscuridad lluviosa que entra por la ventana.
Voy soñando, ensoñando escenas de futuro abiertas al mar y a la luz.




Entre tus manos
guardas futuro mis anhelos
dejo abiertos los ojos
a sorpresas buscadas y trabajadas
a viajes que abren el conocimiento
que alimentan mi sed de saber
mi ansia de conocer gente
de crecer mientras la piel
graba tenue en su memoria
besos y abrazos enmarcados
entre notas de música y trozos de papel.
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Como cada palabra
cada sueño cae
al papel blanco de la vida
se integra en sus líneas
se enmarca entre las relaciones
de las gentes y las almas
va creciendo y dando luz
al presente que nos vive
rápido pasa al pasado
revivido en la memoria.
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Como cada palabra
cada sueño hace
realidad una emoción
tañe alegre su canción
y deja paso a otro soñar
a otro cantar renovado.

Desgrano palabras de amor
a unos ojos que me miran
de amistad
a brazos que me consuelan
de admiración
a gentes que comparten mi crecer
de orgullo
a retoños resoñados a mi sombra
palabras que mis ojos cantan
mientras mi piel sigue soñando.
En este día triste en la calle, musical al calor del hogar, dejo que mi piel sueñe futuros de colores en ese mar abierto y sin fronteras, en ese inquietante y emocionante futuro que nos vivirá.
Un abrazo para la semana. La semana que viene toca menú de otoño que compense la tristeza del paisaje de esta mañana lluviosa.

25 octubre 2008

de padre e hijas

Hoy me siento frente al ordenador, a mi izquierda tengo la ventana y la calle vacía a estas horas en que el frío aún me debería mantener tibio en la cama. Hoy, sin el camino repetido al trabajo entre piedras de mil años, que me hablan a diario de historias y de gentes del pasado, sentado frente al espacio blanco donde voy dejando mis pensamientos y sentimientos a jirones de ternura y de duda, de dolor y de pasión… hoy mi imaginación quiere surcar el futuro, ensoñar viajes y besos, dibujar tardes de quietud junto al fuego, pintar realidades tenues de proyectos y paisajes de gentes que me sonríen serenas.

Mirando al futuro, con ese vértigo ante lo desconocido, con esa duda ante las opciones, siento la tranquilidad de no estar solo. Imagino el futuro y aparecen a mi lado los que quiero y que me quieren, me siento protegido frente al frío que sigue ahí fuera, en la calle, arrugando las expresiones de los que pasean. Siento el calor de la gente, dentro de mis sueños, alimentando futuros que irán naciendo.

Recupero este poema escrito a mis hijas hace algunos años pero que sigue vigente mientras van tejiendo sus vidas:

A MIS HIJAS
¿CÓMO CANTAROS, BROTES DE MIS ENTRAÑAS?

Alargais vuestra figura,
discutis nuestra ternura
y sentís cómo las hojas
de mi tronco envejecido
van dando nuevo tejido
entre vuestras ramas rojas.

Voraces, devorais golosas
saberes y aprendizajes
construyendo nuevos trajes
ansiosas, saltais las losas
del futuro que era nuestro.
Saboreadlo, hoy es vuestro.

Y cuando deis nueva vida
repitiendo la experiencia
sin contradecir la ciencia
llorareis con voz sentida
desde el presente inseguro
que es de otros el futuro
¿Cómo enseñaros, brotes de mis brotes?
Un abrazo para la semana y deseos de normalidad para todas y todos. Que la crisis no nos coma las ganas de seguir viviendo.

19 octubre 2008

pócimas mágicas


No conozco pócimas mágicas que nos devuelvan energía, salud o amor al instante. Sé, y la experiencia me lo va confirmando, que preparando algunos platos no demasiado complicados con cariño y acompañándolos con buena conversación y un buen vino, la magia puede surgir entre las personas.
Hoy os presento dos cosas muy sencillas:
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PINCHO DE BACALAO MARINADO SOBRE PIQUILLO
Ingredientes:
Bacalao
Piquillos
pimiento verde y rojo
pan
aceite, ajo, sal y vinagre
Preparación:
La víspera colocamos unas láminas de bacalao fresco macerando en un bol, cubriéndolo con una mezcla de vinagre (3/4), agua (1/4).
Para preparar, ponemos pan tostado con una gota de aceite y untado con ajo, un piquillo y encima una lámina de bacalao. En un vaso preparamos una vinagreta con pimiento rojo y verde muy picadito y lo rociamos por encima del pincho.
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COSTILLA DE CERDO ASADA:
Ingredientes:
Costilla de cerdo
Patata, cebolla, sal, pimienta y vino blanco.
Preparación:
Cortamos la patata en láminas finas y la cebolla en aros. En una fuente de horno o rustidera colocamos una chorrotada de aceite, y vamos repartiendo la patata y la cebolla intercalada mientras la salamos. Cortamos la costilla en trozos pequeños y los salpimentamos antes de colocarlos encima de la patata y cebolla. Rociamos con un poco de vino blanco y al horno, precalentado al máximo para bajarlo a tres cuartos al meter la costilla.
A los 20-25 minutos le damos la vuelta a la costilla y volvemos a echar otro poco de vino blanco. Unos cinco minutos antes de servir, volvemos a poner el horno a tope o con grill para lograr un dorado más presentable.
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Espero que la semana os dé ocasión de preparar algo parecido y de disfrutar de la compañía de quien queráis. Un abrazo desde mi cocina, hoy sin poesía. (La foto es algo vieja, pero estoy seguro que desde los galos se conquistaba con la comida)

12 octubre 2008

in memoriam, a otro modesto amestoy

Paseo entre nombres y apellidos rasgados en piedras que nos hablan de gente a la que la muerte se llevó. A unos cuando la vida ya había cumplido el ciclo más o menos natural, y a otros, a esos que hacen que en mi alma se dibuje una triste sonrisa de recuerdos tenues, antes de que tuvieran tiempo de completar su ciclo.

Paseo entre senderos donde las hojas que el otoño arranca, van vistiendo de elegancia de tonos variados el camino por el que transitan mis pensamientos. Hoy el recuerdo insistente de mi padre me ha llevado hasta su tumba, he pausado mis andares y he plasmado en un silencio que ni el aire se atrevía a romper, la rabia de no haber paladeado más la vida a su lado, una cálida sonrisa por cada recuerdo dibujado en mi memoria, la impotencia ante los lances con que nos ataca el destino…

Mientras mis pies me llevan despacio por la alfombra del otoño, voy dibujando en el alma retazos vividos y retrato, como en la foto, herencias aprendidas y esculpidas en la piel, amores por la tierra y, paradoja que la muerte rompió, por la vida de cada día; canciones de tierra riojana, de vino y aceite; sonrisas de buena gente; sentimientos difíciles de expresar, pero que unos ojos profundos trasmitían a mis ojos.

Mientras mis pensamientos viajan melancólicos por las vías de ese tren que nos lleva hacia el futuro, recupero retazos del pasado, los tamizo para dejar una suave capa de ternura en la memoria y una lágrima cae lentamente entre la piel y los recuerdos.

Una lágrima, aita, que no sé si podrás ver allá donde estés, pero que lleva todo lo no vivido estos casi veinte años, todo lo que podrías haber acompañado con tu vitalidad y tu buen humor, todo lo que hubieras disfrutado del crecer de tus nietos y nietas, todo lo que no dije y no escuchaste, todas las tonadas que hubieran acompañado nuestras tardes a la sombra de cualquier árbol, al lado de cualquier mesa… una lágrima que llena hoy la copa con la que brindo, agradecido a pesar de todo, por lo vivido junto a ti, a pesar de lo que la muerte me robó… una lágrima que, aunque no esté seguro, espero que puedas sentir desde el otro lado.

Paseo de vuelta a la cotidianeidad y una suave canción se va abriendo paso entre los recuerdos, una canción que me habla de tiempos por donde trascurren amores, de sueños aún por cumplir… me habla de vivir y a ello dedico mi sonrisa y mi canción.
Un abrazo a todos y todas a las que mis palabras os acerquen pasados tenues y, aunque alguna lágrima camine entre los recuerdos, brindo con vosotras y vosotros... por la vida, por lo que nos queda por vivir.

05 octubre 2008

filosofía entre las cazuelas


Cuando la poesía y la filosofía se encuentran en la cocina

Una de las mejores inversiones de mi tiempo libre es cocinar. Unas veces para mi familia y otras para los amigos. Pero el otro día se juntó a este placer la posibilidad de cocinar con una persona que irradia filosofía y buen humor mientras cocina.

Detrás de cada plato que preparamos hay una historia, unas personas que nos han enseñado, que nos han trasmitido sus conocimientos culinarios y su buen hacer dentro y fuera de la cocina. Normalmente son detalles que se quedan dentro de cada uno, pero el otro día pude compartirlos con Patxi, un privilegio que merece un reconocimiento como éste.

Yo intenté poner la poesía de mis manos manchadas de ternura y me encontré la minuciosidad y el detalle en un cuerpo de uno noventa y pico, las palabras exactas para cada movimiento y la duda siempre rondando entre las cazuelas. La sabiduría recogida de sus mayores y el mimo al recrear lo aprendido. No caben en estas palabras las risas y las sonrisas mientras disfrutábamos a lo largo de las tres horas que nos costó preparar la cena para veintiséis, aunque hubieran podido cenar treinta y cinco.

Que no falte también el reconocimiento a la ayuda de Raquel, Elena y demás cuadrilla de ayudantes en toda la preparación.

A lo largo de la semana publicaré su receta del maravilloso “arroz promiscuo” en el listado de recetas. Vaya hoy como adelanto el proceso de elaboración.

La medida es por cada cazo o vaso de arroz, la mitad de aceite y el doble o algo más de agua. Con mimo iremos friendo en la paella (recipiente que llamado de otra manera provoca comentarios contrarios) unas ñoras dulces que reservaremos aparte. Freiremos también en el mismo aceite el solomillo de cerdo en trocitos, reservándolo. Después el pollo y por último los pimientos rojos en tiras grandes.
Mientras tanto hemos cocido en una cazuela el rape, las espinas y la cabeza y las cáscaras de las gambas. Sacamos el rape y lo troceamos. También hemos hecho unos minutos los chipirones en la olla. Por último pelamos dos tomates maduros escaldándolos.
Para terminar el plato, en el aceite que ya tiene un color y un sabor de impresión, deshacemos el tomate y rehogamos el arroz. Vamos añadiendo las dos carnes y el agua o foumet que hemos preparado con las espinas. Añadimos los chipirones, el rape y las gambas. Trituramos las ñoras con un poco de foumet y lo añadimos también. Dejamos hacer unos veinticinco minutos vigilando por si hay que añadir algo más de caldo. Colocamos los pimientos encima y dejamos reposar otros quince minutos antes de servir.

Es difícil que estas palabras trasmitan las sensaciones, pero espero haber dejado al menos una pincelada de lo interesante que fue toparme con la filosofía de ese hombretón en la cocina. Eskerrik asko Patxi.